jueves, 5 de noviembre de 2009

Compartir el poder

Es cotidianamente posible de observar el sesgo que existe en una conversación entre un subordinado y un superior debido a la autoridad, en estas circunstancia existen superiores que lo utilizan con un dejo de aire de "enjuiciador", donde la mayoría de las decisiones de valor son tomadas por él, como resultado se empeñan en retener el poder y la libertad de decidir sobre actos importantes, esta actitud trae consigo algunos de los siguientes problemas:
  1. Condicionamiento de respuestas: Cada subordinado basa su labor referente al superior, asi poco a poco irá condicionando sus respuestas a las aprobación del superior, con el fin de lograr aceptación continua, esto sin lugar a dudas lleva a la falta de iniciativa y impulsa la inercia de la organización.
  2. Rechazo y Aprobación: Un sutil rechazo crea un significativo efecto negativo, donde este indudablemente influye en su desempeño laboral, es necesario estar alerta ante situaciones de rechazo ante actitudes similares (pagar con la misma moneda).
  3. Resalto de fallos: En reuniones se imprescindible entregar ideas, estas no están libres de errores y fallas, sin embargo es habitual situarse en las fallas de la idea, esto es un error, como sugerencia se debe tomar una amplia gamma de ideas y rescatar de ellas los aspectos favorables, así una idea con errores se puede transformar una excelente idea de solución (abordar fallas como falencias que es posible superar).
A nivel de compañeros, colegas, académicos y directores lo anterior puede darse debido a que la penalización es la técnica más usada para el control del comportamiento. Sin embargo un juicioso, se basa en ideas, afirmación y colaboración para conseguir resultados.

Otra manera de aclarar expectativas es la delegación de toma de decisiones en quien deba poner en practica la labor, en la reunión el superior debe guiar la toma de la decisiones evitando con ello dominar absolutamente el proceso de tomar la decisión.

Es posible que durante una reunión se considere una solución la cual es la “segunda mejor”, un jefe debe reconocer que es una solución aceptable y hacer que se corrija tal elección haciendo que el subordinado se responsabilice de los resultados, sin embargo el director juicioso sabe que este es el riesgo que debe tomar a fin de contar con subordinados capaces de mejorar y aceptar nuevos compromisos y tomar mejores decisiones en el futuro con autonomía.

De estas maneras un director eficaz se basa en su experiencia y conocimiento no para juzgar soluciones e imponer ideas y alternativas de soluciones, sino para alentar, guiar, enseñar, acrecentar y aprovechar las facultades de los subordinados.

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